EDUCAMOS

A LA LUZ DE UN MODERNO PARADIGMA FORMATIVO

LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL

El enfoque progresista de la innovación tiene rostros y denominaciones de enorme y probada solvencia, algunos que ya han adquirido el valor preferencial de los clásicos y otros que están alumbrando nuevos y sugerentes análisis y planteamientos: Sócrates y el aprendizaje mediante el diálogo; Dewey y su concepción de una escuela democrática y del aprendizaje a partir de la experiencia; Freinet y la pedagogía cooperativa y popular; Decroly y los centros de interés con sus múltiples derivaciones y evoluciones del enfoque globalizado como los proyectos de trabajo; la Escuela de Don Milani en Barbiana como lucha y alternativa al fracaso escolar; Bruner y el conocimiento integrado; Gardner y las inteligencias múltiples; Piaget y la pedagogía operatoria; Lipman y su proyecto de Filosofía para Niños para aprender a pensar y a argumentar a través de la conservación; Stenhouse y sus aportaciones en torno a la investigación en la acción; Paulo Freire, con la frescura y la potencia de su pedagogía crítica y de la liberación; y, con muchísima coherencia, La Pedagogía Conceptual, surgida del pensamiento de Miguel y Julián De Zubiría y José Brito, para conseguir estudiantes talentosos, amorosos y hábiles.

Quedan en el tintero otros nombres, tendencias y propuestas igualmente interesantes que no se mencionan por razones de espacio.

Las propuestas pedagógicas innovadoras surgen en contextos temporales y especiales concretos, con sus pertinentes condicionantes socioeconómicos y su propia génesis y evolución. Por eso, algunas ideas que en su momento gozaron de gran predicamento han quedado obsoletas, mientras otras mantienen todo su vigor originario aunque precisan de cierta revisión, relectura o recontextualización. Algunas pedagogías calificadas de innovadoras han sido justamente criticadas por su espontaneísmo o “laissez faire” que no conduce a ninguna parte, por su activismo, por su idealismo y por una cierta dejadez, cuando no desidia, hacia el aprendizaje de contenidos. Así, se ha confundido autoridad con autoritarismo, democracia participativa y responsable con democratismo irresponsable o memoria con memorismo. Sus efectos han sido en algunos casos perniciosos y ha favorecido que hayan sido hábilmente aprovechados y manipulados por amplios sectores conservadores para hacer un juicio global a todas las pedagogías innovadoras sin distinción. Hay que decir, por otra parte, que algunas de estas propuestas, además, se adaptaron perfectamente en las escuelas elitistas o de clases medias pero no acabaron de encajar en la escolarización de las clases populares.

Otra de las carencias graves de la innovación ha sido su desnudez ideológica y su creciente pragmatismo. En efecto, muchas prácticas adolecen de falta de contenido, se han banalizado y son escasamente formativas. En la práctica, se convierten en meras recetas y aplicaciones instrumentales sin ningún tipo de fundamentación ni referentes teóricos. Y como argumenta Gimeno Sacristán (l998), “La acción pedagógica no puede ser analizada sólo desde el punto de vista instrumental, sin ver las implicaciones del sujeto-profesor y las consecuencias que tiene para su subjetividad, que intervendrá y se expresará en acciones siguientes”.

Frente a lo analizado, presentamos al modelo de la Pedagogía Conceptual.

Enseñar y aprender constituyen sus dos palabras mágicas que se dan dentro del aula y en la cual participan el docente y el alumno respectivamente. Ahora la pregunta es ¿Cómo enseñar? Y ¿Cómo aprender? En la solución a las preguntas planteadas surgen innumerables estrategias de enseñanza y aprendizaje que según como se apliquen, pueden constituir eficaces instrumentos de desarrollo educativo personal para el docente y el alumno.

La Pedagogía conceptual, nos trae la innovación del Modelo de Hexágono y el enfoque mentefactual.

Su utilidad es importante porque con ellos se puede aprender, y el aprender no es algo difícil ni tedioso.

La Pedagogía conceptual es un modelo pedagógico que ha surgido como el resultado de largos años de reflexión e investigación en la Fundación Alberto Merani para el Desarrollo de la Inteligencia, FAMDI. Nació como paradigma para suplir las necesidades y responder a los retos educativos de la sociedad del siglo XXI.

Busca formar instrumentos de conocimiento desarrollando las operaciones intelectuales y privilegiando los aprendizajes de carácter general y abstracto sobre los particulares y específicos, planteando dentro de sus postulados varios estados de desarrollo a través de los cuales atraviesan los individuos.

Su objetivo es, en definitiva, promover el pensamiento, las habilidades y los valores en sus educandos, diferenciando a sus alumnos según el tipo de pensamiento por el cual atraviesan (y su edad mental), y actuando de manera consecuente con esto, garantizando además que aprehendan los conceptos básicos de las ciencias y los transfieran a haceres.

El perfil de acuerdo al cual el modelo de la Pedagogía conceptual busca formar a los individuos, es el de personalidades capaces de crear conocimiento de tipo científico o de interpretarlo en el papel de investigadores.

La Pedagogía conceptual hace frente a la crisis que viene presentándose en la escuela en cuanto a la errada metodología, que no presenta correlación entre el nivel de desarrollo intelectual del alumno, los conocimientos teóricos, metodológicos y el rendimiento en la implementación de nuevos conceptos, y sólo permite adquirir información e impide a muchas personas el completo acceso al conocimiento.

Lo anterior genera una actitud negativa del maestro con respecto al alumno, quien recibe un menor estímulo y un sentimiento de frustración al ver que sus expectativas en el ámbito escolar no son satisfechas.

La sociedad necesita personas inteligentes que sean capaces de fortalecer los instrumentos de conocimiento y las operaciones intelectuales. La Pedagogía conceptual avanza en presentar propuestas alternativas que ayudan a formar estas personas mediante la implementación del nuevo diseño curricular con base en el Modelo Pedagógico del Hexágono y del enfoque de competencias intelectuales para formar hombres y mujeres éticos, creativos e inteligentes, a los que llamamos “analistas simbólicos”, quienes podrán sobrevivir en la tercera fase del capitalismo.

La Pedagogía conceptual más allá de su contenido filosófico, establece una serie de herramientas para trabajar en el aula. El modelo del hexágono y la aplicación de mentefactos a la luz del análisis, resultan buenas razones para inclinarnos por este modelo. Cuantas veces hemos observado a los alumnos desarrollar mapas conceptuales al libre albedrío y de mala manera. El docente también elabora sus mapas conceptuales aplicando a cualquier área curricular pero sin lograr los objetivos que se trazan. En general, se observa como el profesorado aplica diversas estrategias sin ton ni son.

Desde la óptica de Pedagógica conceptual, la aplicación de estrategias debe corresponder con la atención de las diferencias individuales de los alumnos.

Hasta el momento, no se ha dado paso a otro modelo pedagógico más coherente que el de Pedagogía Conceptual. Mientras no exista una nueva opción, continuaremos por largo tiempo alimentando nuestra afinidad con ella.

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